Hubiera hecho casi cualquier cosa porque sus labios no tocaran el terciopelo que la envolvia, esa piel naranjo-rojiza de verano que tan llamativa es, pero fue solo un momento, un instante de cegera, cuando tomo conciencia, sus dientes, (los de nosotros, y uno mas), ya se habian hundido en la carne; babeaba como una bestia... se movia, convulsionandose en cada movimiento, sus manos sin control la acariciaban, la frotaban, el sabia que sin ella no podia vivir y ella... que por el habia muerto.
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