Había salido de su casa temprano, mas temprano de lo habitual. Con la excusa de tener que terminar unos tramites pendientes, camino no mas de 10 cuadras y encontró el pretexto perfecto para volver a entrar a ese peculiar bar copado de banderas de un país extranjero, un país que no sabia bien si le invocaba a sus antepasados o solo sentía empatia por su carácter de pueblo sometido. Entro en el bar, se ubicó en una mesa contra una ochava, que si bien daba a la ventana... no es la que el hubiese preferido, se sentía incomodo, algo asfixiado pero logro sentirse un tanto mas a gusto cuando se olvido del capricho. En tanto la camarera no venia comenzo a investigar, a mirar a los ojos a la la gente, dicen que en la mañana la mente esta mas calma, pero no daba esa impresión en absoluto...
- Que va a pedir? interrumpió amablemente la moza
- Café... con leche... dos media lunas... dulces...
- Enseguida se lo alcanzo
Luego de retirarse la moza, se quedo pensando... mirando en ese punto fijo que no tiene forma ni descripción, ese punto que si se trazara una linea métrica, estaría situado a una distancia de metros negativos, que ganas de echarse un polvo se decía, que ganas de estar sobre la hierba otoñal de los primeros días, echado sobre el verde, con esa moza que sin ser "bella", guardaba en su tono, en su mirada una suerte de seducción poco practicada, como iba a negarsele un polvo a alguien se debatía, si todos, absolutamente todos tienen en su matriz la energía de la creación absoluta, todos son creadores dorados, todos nos debemos ese favor pensaba para sus adentros, cuando otra vez se vio interrumpido por la abrupta visión de un plato de media lunas dulces, una copa de soda (que nunca toma), y un café con leche que miro con extraño asombro... el quería una lágrima doble...
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