martes, 26 de junio de 2012
La sonrisa del gato
Una luna turca en mi pasillo, los hombres de las cizallas y el fondo azul, completan una bandera de algún no-lugar, y el destino es el azar, danza y baila, mueve las piezas en un tablero de ajedrez que no tiene reglas, se expande y se va de sus limites. Gusta de bailar, y de hacer bailar a todos, es el gran Visir sentado en su áurico sillón, baila y canta, llora, derrama lágrimas por doquier, lágrimas de fresa, de kiwis, de todo lo dulce y sabroso posiblmente concebible, y nos hace reír, nos hace gritar; se jacta de ser lo no imaginable lo impredecible y baja al barro para bailar con todos y cada uno, CON TODOS Y CADA UNO. Es la sonrisa del gato, que entre todas las nieblas nos susurra al oído "Siempre toca llegar... siempre toca llegar", se transforma en humo y esta en todas partes, es el gran visir del tiempo, sabe que la muerte no es un trauma y habla del amor, no del amor del clichè: habla del Amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario